PIROTECNIA TRADICIONAL PINTA DE LUZ Y COLORES EL CIDAP

pirotecnia

En las áreas rurales de Cuenca se encuentran ubicados talleres artesanales en donde se fabrican la pirotecnia tradicional que engalana cada festividad de la provincia. Tras cada luz y explosión existe más de 400 años de herencia colonial que viste de alegría las reconocidas 'Noches Cuencanas', emblema característico de la ciudad.

Son más de 40 artesanos que aún mantienen estos conocimientos que son transferidos de generación en generación. Ellos se han agrupado en la Asociación de Pirotecnia del Azuay con el objetivo de mostrar a la ciudadanía su manejo responsable de cada elemento que compone un fuego artificial. Lamentablemente, el agresivo comercio internacional y criterios errados han cavado hondo en la venta de este oficio que se constituye en parte del acervo del arte popular.

Con el afán de respaldar y no permitir que estos conocimientos no se pierdan, el Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares –CIDAP-, junto con los artesanos pirotécnicos y durante un mes, abre las puertas del Salón Principal de la Casona para que puedan demostrar, a través de una exposición, las magníficas experiencias de los fuegos artificiales. En ella se puede encontrar desde objetos en miniatura hasta en tamaño real, castillos, bengalas, vacas locas, castillo, rueda de mano, paloma, caballos locos, indio Lorenzo, soldados, aviones, camareta, bombarda y más.
Es un llamado a la reflexión de los visitantes de la muestra para que esta tradición se mantenga como parte de nuestra historia, cultura popular y tradición por muchos años más. Como la mayoría de artesanías, la pirotecnia es un oficio que se transmite de padres a hijos o de maestros a aprendices y es así que sigue siendo el medio de trabajo y sustento de muchas familias, siendo parte del paisaje cultural de nuestra ciudad, al vestirla de luces, sonidos y colores.

Las Noches Cuencanas nacen vinculadas a las fiestas religiosas, pero poco a poco, con el pasar de los años empiezan a ser parte de celebraciones civiles como fiestas patrias, inauguraciones, eventos deportivos y particulares, como matrimonios, bautizos, primeras comuniones, cumpleaños, entre otras; y siempre acompañadas de la bebida típica, el canelazo, que se prepara con trago de punta, agua de canela, limón y naranjilla o sangoracha.